| La tierra que tú eres. |
En tu rostro descansa un lago,
entreabierto al cielo
y vigilado por las estrellas.
Son tus mejillas dos playas
por donde espero ver lagrimar alguna vez
de felicidad un río.
Tu cuello es tierna bifurcación
a los pies de todas las alturas
por dos.
En tu pecho
de tierra latente
de leche y miel
emergen dos noches
vía láctea, dos sonidos
y algunos satélites.
Y sobre el lecho
sugiriéndote de costado
las montañas que insinúas
son las montañas suspicaces de este Coyhaique
de esta tierra que tú eres
y que emulas en humedad
en lo intenso de tu paisaje
en lo inesperado de tus caminos
en tu decir estruendoso de viento
en tus manos propensas de frío.
Tú eres esta tierra
reserva de mi vida
tus ideas puras son sus habitantes
eres la lluvia
la nieve
eres la Patagonia que me esperó
que me ofreció su bosque
para perder el norte
para ganar el sur
con sus cientos de arboles.
Coyhaique eres tú,
y yo vivo en ti
en esa calle de tu cuerpo
está nuestra casa
en tus días largos del verano
están los paseos que vienen
en tus extensas noches invernales
el fuego y su calor.
Tú eres este territorio
yo te ocupo
y nuestro hijo
no nacerá como un niño nace
nuestro hijo emergerá
del fondo de la tierra que eres.
